Con el frío lo que nos apetece es quedarnos en el sofá con la chimenea encendida, o bien, hacer una café caliente con los amigos y amigas o hibernar en casa. La cuestión es estar en un lugar calentito. Pero si conseguimos levantarnos del sofá y hacer ejercicio físico, rápido encontraremos un bien estar.

Sus pulmones agradecerán un poco de aire frío.

Practicar ejercicio físico en invierno tiene múltiples beneficios para el organismo.

Refuerzo del sistema inmunológico. Un estudio publicado en el Journal of Applied Physiology, explica que exponerse al frío bajo los efectos del ejercicio aumenta la cantidad de leucositos y granulocitos, los cuales son los responsable del funcionamiento del sistema inmune. Pero atención, si no somos precavidos podemos tener efectos contrarios.

Mejora del rendimiento físico. Antes de ponernos en marcha debemos realizar un buen calentamiento para evitar lesiones y promover la eficiencia metabólica, tal como aconseja el doctor Lawrence Armstrong en un artículo publicado por la editorial especializado en deporte y salud Human Kinetics. Así pues, “para tolerar la falta de calor y el ejercicio nuestro organismo debe adaptarse. Estas adaptaciones nos hacen más fuerte y mejoran su condición en muchos aspectos: aumenta la capacidad cardíaca, se incrementan los litros totales de sangre y los litros de aire por minuto que somos capaces de respirar a alta intensidad de ejercicio, además de que crecen las células musculares “, asegura Alfredo Santalla, especialista en fisiología del ejercicio de la Universidad Pablo Olavide, en Sevilla.

El corazón más fuerte. Hacer ejercicio cuando hace frío puede beneficiar el corazón, ya que necesita mayor esfuerzo para distribuir la sangre por todo el cuerpo. Esta mejora de la capacidad cardiovascular lleva a una disminución de riesgo de enfermedades cardiovasculares y derrames cerebrales.

Gasto calórico. Cuando perdemos temperatura corporal, nuestro cuerpo aumenta su actividad metabólica por qué las células consuman más energía y la transforme en calor, lo que hace que se gasten más calorías.

Auto disciplina. Aunque las condiciones meteorológicas no nos acompañen debemos ser capaces de salir de casa. Es un síndrome de fortaleza mental y de autocontrol. Nuestra autoestima se verá reforzada si somos capaces de establecer rutinas y conoceremos nuevos límites físicos y mentales. La satisfacción está garantizada.

Compensación.Los hábitos alimentarios durante el invierno se modifican y, en general, las calorías incrementan un poco. Por consecuencia, dejar de movernos en invierno puede ser la causa de un ligero aumento de peso, del que tendremos que luchar contra él en verano. En cambio, si continuamos ejercitando compensaremos el consumo levemente superior de calorías y evitaremos que nuestro peso modifique.

dosis extra de vitamina D. Aunque haga frío la exposición al sol aporta los mismos nutrientes que en otras fechas del año. La vitamina D es la responsable de mantener los huesos fuertes. Así que aprovecha los días serenos y sin lluvia para salir a la calle a moverte.